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Infórmate-OH

 

Programa de prevención del uso indebido y consumo abusivo de alcohol dirigido a población juvenil compuesto de actuaciones interrelacionadas y complementarias entre sí, entre las que se encuentran campañas de información y sensibilización, además de información de interés sobre el alcohol.


  • ¿Qué es? Es una droga cuyo principal componente es el etanol. Su origen proviene de la fermentación o destilación de diversos productos de origen vegetal (frutas, granos o bayas).
  • Presentación: bebidas fermentadas: sidra, vino, cerveza…
  • Bebidas destiladas: ginebra, ron, vodka…
  • Vía de consumo: oral, su absorción se produce a través de la mucosa del estomago.
  • Tolerancia:
  • Dependencia: sí, física y psicológica.
Efectos
Es depresor del Sistema Nervioso Central, es decir, que ralentiza las funciones vitales. Modifica la conducta, la percepción, el estado de ánimo y la consciencia.

Efectos a corto plazo

  • Euforia inicial
  • Desinhibición conductual y emocional
  • Aumento de la sociabilidad
  • Dificultad para hablar
  • Dificultad para asociar ideas
  • Descoordinación motora
  • Destrucción de células hepáticas
  • Trastornos digestivos
  • Disminución del ritmo respiratorio
  • Pérdida de masa neuronal 

Efectos a largo plazo

  • Gastritis
  • Ulcera gastroduodenal
  • Cirrosis hepática
  • Cardiopatías
  • Impotencia
  • Cambios de humor
  • Insomnio
  • Irritabilidad
  • Paranoia
  • Psicosis alcohólica

Si se va a conducir cualquier tipo de vehículo (coche, moto, bicicleta…) lo recomendable es no beber nada porque cualquier cantidad de alcohol interfiere en la capacidad para conducir. Es un factor de riesgo relacionado con un número elevado de accidentes de circulación en carretera y ciudad. ¿Qué es la Tasa de Alcoholemia?

La alcoholemia es el volumen de alcohol que hay en la sangre y se mide en gramos de alcohol por cada litro de sangre (g/l) o su equivalencia en aire espirado. La tasa de alcoholemia depende muchas variables pero en general se suele distinguir las siguientes:
  • El tipo de alcohol, la absorción es más lenta en bebidas fermentadas (sidra, cerveza o vino) que en destiladas (ron, whisky…). También influye si se combina con bebidas gaseosas o se toma caliente.
  • La rapidez con la se tome la bebida, por ello es recomendable beber de forma pausada e intercalar bebidas con y sin alcohol.
  • La comida, es importante tener alimentos en el estómago antes de beber para que la cantidad de alcohol que pase a la sangre sea menor y lo haga de forma más lenta.
  • La hora del día, la eliminación de alcohol es más lenta durante las horas de sueño.
  • El sexo y peso de la persona, el alcohol se distribuye por el cuerpo de manera distinta en hombres que en mujeres y en personas con más o menos peso.
  • La circunstancias personales, el cansancio, estado de ánimo, enfermedades…son factores que también influyen en la tasa de alcoholemia.
Cálculo aproximado de la tasa de alcoholemia por consumo, sexo y peso. Información extraída de la Dirección General de Tráfico.
¿Cuánto tarda en pasarse el efecto del alcohol?
El alcohol puede detectarse en sangre a los 5 minutos de haberse ingerido alcanzado su máximo nivel entre los 30 y 90 minutos siguientes.
 
Se va eliminando del organismo paulatinamente. Se calcula que se eliminan unos 100 mg de alcohol por cada kilo de peso corporal en cada hora.
 
Por lo tanto, a modo de ejemplo:
Un hombre de 70 kg de peso, que bebe 3 copas o 3 cervezas tiene:
  • A los 30 minutos una alcoholemia de unos 0,8 g. 
  • A la hora una alcoholemia de unos 0,7 g.
  • A las dos horas una alcoholemia de 0,6.
Una mujer de 55 kg de peso que bebe 2 copas o 2 cervezas tiene:
  • A los 30 minutos una alcoholemia de 1,0 g.
  • A la hora una alcoholemia de 0,9 g.
  • A las dos horas una alcoholemia de 0,8 g.
¿Cómo afecta el alcohol a la capacidad para conducir? El alcohol deteriora la capacidad de conducir de forma directamente proporcional a su concentración en sangre, la conducción con 0,5 g/l de etanol en sangre supone casi el doble de probabilidad de sufrir o causar accidentes respecto a la conducción sin beber alcohol. Los efectos que el alcohol produce son variados pero es importantes destacar que influye en: Cómo reaccionamos Aumenta el tiempo de reacción, es decir el tiempo que tarda una persona, después de percibir una sensación o recibir una información, en decidir qué debe hacer y cómo actuar. Afecta la coordinación manual, la atención y la resistencia a la monotonía. Altera la capacidad en la respuesta y el control del vehículo (dirección, freno, seguimiento de una trayectoria) en situaciones de emergencia y en situaciones viales conflictivas. En nuestra visión y oído Deteriora la acomodación y la capacidad para seguir objetos con la vista, el campo visual se reduce. Se perciben peor las luces y las señales. Se perturba la visión periférica y se retrasa la recuperación de la visión después de sufrir deslumbramiento. Altera la capacidad de distinción entre los sonidos. Comportamiento y conducta Desinhibición y euforia, con sobrevaloración de las propias capacidades de conducción. Produce falsa seguridad. Disminuye el sentido de la responsabilidad y de la prudencia. Aumenta las conductas impulsivas, agresivas y las infracciones El alcohol modifica las capacidades para conducir desde unos niveles de alcohol inferiores a 0.5 g/l. Ciertas alteraciones se observan con 0,2 y 0,3 g/l, pero no se puede hablar de un umbral a partir del cual se afecte la capacidad de conducción igual para las personas ni para todas las circunstancias viales. Efectos psicomotores más importantes del alcohol, según su nivel en sangre. ¿Y si me para la policía?
El Reglamento General de Circulación prohíbe la circulación a las personas que hayan ingerido bebidas alcohólicas cuando superen la tasa reglamentaria. 
 
En la actualidad las tasas permitidas en nuestro país son:
TIPO DE CONDUCTOR/A EN SANGRE EN AIRE ESPIRADO
Conductores/as en general 0,5 g/l 0,25 mg/l
Profesionales y noveles 0,3 g/l 0,15 mg/l
Para cumplir con la normativa se realizan pruebas de alcoholemia, siendo obligatorio someterse a ellas, el negarse a someterse a un control de alcoholemia es una infracción muy grave que el Código Penal (art. 380) castiga con pena de prisión de 6 meses a 1 año.
 
Para la prueba se utilizan etilómetros autorizados que verifican el alcohol en aire espirado. Se tiene derecho  a solicitar la prueba dos veces con un intermedio de tiempo de al menos 10 minutos, y si no se está de acuerdo con los resultados obtenidos se puede solicitar un análisis de sangre, eso sí, en el caso de que dé positivo los gastos correrán a tu cargo.
 
La conducción con un nivel de alcohol en la sangre superior al permitido puede ser:
  • Una infracción administrativa (de 302 a 602 euros de multa y supresión de hasta 3 meses del carnet de conducir) 
  • Delito penal (la pena aplicable puede suponer la privación de libertad de 3 a 6 meses) dependiendo de si hay indicios manifiestos de conducción bajo la influencia del alcohol o no. 
Si además quien conduce circula con un exceso desproporcionado de velocidad, estamos ante un delito agravado considerado temeridad manifiesta con lo que la situación se agravará y la persona será castigada con la pena de prisión de 6 meses a 2 años o multa de 12 a 24 meses y privación del derecho a conducir por tiempo superior. Ver artículo 379 del Código Penal.
 
En el caso de que los hechos se consideren delito, la persona que conduce será detenida preventivamente y denunciada por un delito contra la seguridad del tráfico. Posteriormente, tras el juicio se dictará sentencia, que si es condenatoria, podrá ser castigado con pena de cárcel de 3 a 6 meses, o con una multa y siempre con la prohibición de conducir durante 1 y 4 años.

Es importante conocer algunas cuestiones sobre La Ley del Principado de Asturias 4/2015, de 6 de marzo, de atención integral en materia de drogas y bebidas alcohólicas, concretamente del Artículo 19 sobre prohibiciones a la venta y consumo de bebidas alcohólicas. Y por otro, de la Ordenanza Municipal de Convivencia Ciudadana del Ayuntamiento de Oviedo, concretamente del capítulo VII que regula el consumo de alcohol en espacios públicos.
 
En relación a estas normativas debes saber que:
  • Si tienes menos de 18 años está prohibido que te vendan bebidas alcohólicas pero también que las consumas.
  • Beber alcohol, si eres menor de edad, es una falta leve que puede ser sancionada con la realización de servicios a la comunidad o programas socioeducativos.
  • El consumo de alcohol en lugares prohibidos, como puede ser los espacios de uso público, es una falta leve por la que pueden sancionarte hasta con 600 euros de multa.
  • Si tienes menos de 21 años y por razones de amistad facilitas la compra o proporcionas bebidas alcohólicas a menores, estas cometiendo una falta leve. Si eres mayor de 21 años se considera falta grave con sanciones de entre 601 y 10.000 euros de multa.
  • Si eres menor aunque no tengas dinero no te libras de las multas: de las sanciones que te impongan responden solidariamente tus progenitores, tutores/as o responsables legales.
  • La Policía Local está autorizada a intervenir y retirar las bebidas y envases cuando se consuma en calles, plazas, parques, paseos... y valore que causan molestias al vecindario, deterioran la tranquilidad del entorno o provocan situaciones de insalubridad.
  • Si comentes varias faltas leves en el último año se pueden convertir en una falta grave.

No bebas si…
  • Estás embarazada, es muy perjudicial para tu salud y para el feto.
  • Padeces alguna enfermedad mental.
  • Tienes problemas de salud, de hígado, de estómago...
  • Estas tomando cualquier tipo de medicación.
  • Vas a conducir o trabajar con maquinaria.
  • Has consumido, o piensas consumir ese día, otras drogas.
  • Crees que empiezas a tener problemas con el alcohol.
  • Estas en horario laboral/académico.
Si bebes, mejor…
  • No bebas con el estómago vacío.
  • Come algo de vez en cuando (mejor que no sea salado como cacahuetes, patatitas... te darán sed).
  • Utiliza bebidas de baja graduación.
  • Intercala días sin consumo a la semana y fines de semana sin beber.
  • No tomes 4 ó más consumiciones en una sola ocasión si eres hombre y 3 si eres mujer.
  • Vuelve en autobús, taxi... pero no cojas nunca el coche o la moto. Ya irás a buscarlos al día siguiente u otro día, pueden esperarte.
  • Si tienes sed bebe primero una bebida sin alcohol.
  • No combines distintos tipos de bebidas alcohólicas en la misma sesión, no mezcles.
Para controlar lo que bebes
  • Márcate un límite. Piensa antes de salir lo máximo que quieres beber e intenta respetarlo.
  • Demora la hora de inicio de la ingesta.
  • Bebe a pequeños sorbos, tragos cortos.
  • Suelta el vaso de la mano: pósalo en la mesa, en la barra...
  • Saborea la bebida no la tragues sin más.
  • Dale "descansos" a tu cuerpo: intercala de vez en cuando una bebida sin alcohol.
  • Aprende a rechazar copas y «rondas», bebe sólo si te apetece.
  • Ponte un límite de dinero que quieres gastar en alcohol y respétalo.

El alcohol y tú

  1. ABSORCIÓN
    El alcohol una vez en el organismo atraviesa el tubo digestivo (esófago, estómago e intestino delgado).
     
    La absorción comienza a nivel de la mucosa gástrica, donde se absorbe entre el 20% y el 30% del alcohol ingerido. El resto se absorbe prácticamente en su totalidad en el intestino delgado.
     
    La velocidad de absorción del alcohol depende de diferentes factores siendo más rápida cuando:
    • Se consume en ayunas o con el estómago vacío.
    • La graduación alcohólica de la bebida es más elevada (bebidas destiladas).
    • Las bebidas alcohólicas contienen gas carbónico (cava) o las combinadas con bebidas carbónicas (colas, soda...).
  2. DISTRIBUCIÓN
    Luego pasa a la sangre, donde la concentración de alcohol aumenta rápidamente, entrando en el riego sanguíneo en tan solo 5 minutos y alcanzando las máximas concentraciones en sangre en un tiempo estimado de 30 a 90 minutos.
     
    El alcohol es transportado por la sangre, llegando al hígado a través de las venas y capilares de nuestro sistema digestivo, afectando cada una de las células del hígado.
     
  3. METABOLIZACIÓN
    El cuerpo metaboliza el alcohol muy rápido. Tiene preferencia en nuestro organismo y es tratado como un agente muy importante, absorbido y metabolizado antes que otros nutrientes. Entre el 80 y el 90% de alcohol se metaboliza en el hígado y el resto lo hace otros tejidos o es eliminado sin transformar a través del pulmón y los riñones.
     
  4. ELIMINACIÓN
    La mayor parte del alcohol ingerido se elimina a través del hígado, mediante la enzima alcohol deshidrogenasa (ADH), y el 10% restante mediante la respiración, la transpiración, la orina, las lágrimas y la leche materna.
     
    La cantidad de enzima ADH en nuestro organismo es limitada, lo que explica que exista una capacidad fija para metabolizar el alcohol, alrededor de los 100 mg por cada kilo de peso corporal en cada hora. Las mujeres tienen menor cantidad de ADH que los hombres por lo que metabolizan menos cantidad de alcohol, además la proporción de agua y grasa en el organismo es distinto y acumulan más alcohol. 
Curva
Además de los problemas de salud que puede ocasionar para la mujer embarazada, cualquier cantidad de alcohol que ingiera supone un riesgo muy importante para el feto.
 
El consumo de alcohol durante el embarazo y la lactancia puede producir consecuencias negativas en el desarrollo físico y cerebral del niño/a.
 
  • Primer trimestre: interfiere con la migración y proliferación de células cerebrales y puede producir malformaciones. 
  • Segundo Trimestre: se producen las alteraciones propias del Síndrome Alcohólico-Fetal» (SAF). Este síndrome está caracterizado por retraso de crecimiento pre y postnatal, trastornos funcionales del sistema nervioso central y alteraciones craneofaciales.
  • Tercer trimestre: alteraciones del hipocampo, problemas de codificación de la información visual y auditiva.
  • Lactancia: alteraciones funcionales del telencéfalo, neocortex y ganglios basales.  Problemas con la memoria espacial, el aprendizaje y control de impulsos.
Los factores que inciden en su desarrollo son la frecuencia y cantidad del consumo materno de alcohol, el momento del consumo, el estado nutricional y de salud de la madre, el uso junto a otras drogas y las circunstancias socioambientales en las que vive.

Bajo los efectos del alcohol se producen conductas no deseadas y de riesgo, como relaciones sexuales sin protección, agresividad, conducir de forma temeraria... ya que el efecto depresor del alcohol provoca una sensación que favorece la desinhibición, debilita la capacidad de reflexión y aminora los miedos.

La alteración del nivel de conciencia y el entorpecimiento de los sistemas cerebrales de procesamiento de la información hacen se comentan errores en la percepción y la interpretación de la realidad, lo que favorece que no se piense en las consecuencias y que las personas se comporten de forma impulsiva y desproporcionada.

La asociación entre consumo de alcohol y violencia es de sobra conocida y aunque influyen otros factores, sí está presente en muchos comportamientos agresivos y de violencia.

Dependiendo de la cantidad de etanol en sangre se van a ir produciendo diversos cambios en el comportamiento y la conducta.

En el momento en que alguno de estos síntomas aparezca (dificultades para hablar y andar, vómitos, temblores y disminución del nivel de conciencia) es necesario:
  1. Parar de beber inmediatamente: la aparición de arcadas y/o vómitos es señal que el organismo no tolera ya más cantidad de alcohol. 
  2. Tomar algo de vitamina B (zumos y fruta).
  3. En caso de que la persona se encuentre mal, acudir o llamar inmediatamente a un Centro de Salud o Servicio de Urgencias (112). Mientras se espera es necesario:
    • Tranquilizar a la persona y hacer que espere sentada.
    • No dejarla sola y abrigarla porque puede sufrir hipotermia (bajada de la temperatura corporal).
    • Si está inconsciente, mientras llegan los servicios de urgencia, mantenerle la cabeza de lado (si aspira sus vómitos se puede asfixiar).
No existe el consumo "normal" de alcohol. Cada persona es diferente y dependiendo de múltiples factores lo que para una persona puede ser un consumo problemático para otra, puede no serlo.
 
Consumo no problemático
En principio si cumples los 10 criterios siguientes tu consumo no es problemático:
  1. Eres mayor de 18 años.
  2. No estás embarazada ni en periodo de lactancia.
  3. Tu estado nutricional es adecuado.
  4. Las bebidas que ingieres están aprobadas por las autoridades sanitarias.
  5. No presentas embriaguez atípica.
  6. El consumo de alcohol que haces no tiene consecuencias negativas ni para ti, ni para otras personas.
  7. No tienes problemas familiares, laborales o académicos debidos al consumo.
  8. No dependes del alcohol para sentirte más alegre o para poderse comunicarte más fácilmente.
  9. No padeces enfermedades que se agraven o descompensen con el alcohol.
  10. No consumes grandes cantidades de alcohol hasta emborracharte.
Consumo de riesgo
Pauta de consumo que puede implicar un alto riesgo de daños futuros para la salud física o mental, pero que no se traducen en problemas médicos o psiquiátricos actuales.
 
El grado de riesgo está relacionado con el nivel de consumo de alcohol y con otros factores personales y ambientales, para lo que una persona cierto consumo de alcohol no significa un riesgo, para otra sí.
 
Abuso o consumo perjudicial
Es el consumo que ya está causando daño para la salud, tanto mental como física, ya sea porque la persona abandona sus obligaciones personales, o bien porque consume en situaciones de riesgo, o se asocia a problemas legales, o porque continúa consumiendo a pesar de las consecuencias negativas que le está ocasionando.
 
Dependencia del alcohol 
Es un conjunto de síntomas y comportamientos que indican que el alcohol tiene un papel central en la vida de la persona, que será difícil de cambiar y que se ha producido una neuroadaptación.
 
Se manifiesta por la presencia de conductas que demuestran la necesidad y pérdida de libertad frente al alcohol, con dificultad para controlar su consumo (tanto el ansia de beber (craving) como la incapacidad de parar una vez se ha empezado) así como por la existencia de tolerancia y síndrome de abstinencia.
 
¡Cuidado con estos síntomas!  Pueden significar que estas desarrollando una dependencia al alcohol.
  • Desarrollo de tolerancia al alcohol: cada vez necesitas consumir más cantidad de alcohol para sentir los efectos de éste.
  • Pérdida de control: incapacidad de dejar de beber alcohol una vez que has comenzado, terminas bebiendo siempre más de lo que te habías propuesto al salir.
  • Deseo insaciable: gran necesidad o deseo compulsivo de beber alcohol. Pensar en el consumo (cuándo se va a consumir, cuánto falta para volver a consumir...) habitualmente.
  • Dependencia  física: náuseas, sudor, temblores y ansiedad, que ocurren cuando se deja de beber alcohol.