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El Fontán en Oviedo es sinónimo de mercado bullicioso, de encuentro entre las ya pocas mujeres del campo que cada jueves y sábado llegan a la capital a vender sus productos, de esencia misma del oviedismo con tiendas y chigres bajo los soportales.

La plaza del Fontán fue construida en 1792 por Francisco Pruneda sobre una laguna de aguas estancadas que la autoridades decidieron secar para impedir la propagación de infecciones.

Entrando desde la plaza del Ayuntamiento o plaza de la Constitución, el visitante deja atrás el edificio consistorial reconstruido casi en su totalidad entre 1939 y 1940 tras venirse abajo prácticamente entero durante el cerco a Oviedo de la Guerra civil.

A la izquierda de la fachada del Ayuntamiento se encuentra la iglesia de San Isidoro El Real, cuya reciente limpieza de fachada puso al descubierto escritos tan curiosos como “Prohibido jugar a la pelota” de los tiempos, quizás, en que este templo era la iglesia del antiguo colegio de los jesuitas, centro que ocupaba el solar del mercado cubierto del 19 de octubre, anexo a San Isidoro.