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Desde la Plaza del Ayuntamiento, por la esquina más próxima a San Isidoro, sale hacia El Fontán, quizá la zona más popular de Oviedo y donde se celebra mercado jueves y sábados, además del domingo, cuando hay con un concurrido rastro.

El edificio pegado a la Iglesia es el mercado de abastos, con venta de carne, pescado, quesos, encurtidos, verduras, fruta y productos gastronómicos típicos y artesanales. En sus puestos está la materia prima de la mejor gastronomía de Asturias. El edificio ocupa la Plaza 19 de octubre y es una buena muestra de la arquitectura de hierro, con diseño de Javier Aguirre, se inauguró en 1885.

Justo enfrente está la pequeña plaza porticada de El Fontán, reconstrucción de una edificación que nació a partir de una laguna desecada en una zona en la que se ya concentraban aldeanos y artesanos a vender sus productos. La plaza original, de 1792 y con proyecto de Francisco Pruneda y Cañal, creó un pequeño espacio rectangular porticado por fuera y por dentro con casillas para tiendas y en una segunda planta, almacenes que pronto se convirtieron  en viviendas.

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Las casas corcovadas

También El Fontán tiene su referente literario. Ramón Pérez de Ayala en su novela Tigre Juan (1926) nos da esta descripción: “un ruedo de casas corcovadas, caducas, seniles. Vencidas ya de la edad, buscan una apoyatura sobre las columnas de los porches. La plaza es como una tertulia de viejas tullidas, que se apuntalan en sus muletas y hacen el corrillo de la maledicencia”

Esta plaza de El Fontán da paso a otro espacio de gran interés, la Plaza de Daoíz y Velarde que preside el Palacio del Marqués de San Feliz, el palacio barroco mayor y más representativo de Oviedo  y el único del norte de España privado y habitado. Construido (1725-1730)  para los duques del Parque con proyecto de  Francisco de la Riva Ladrón de Guevara, la belleza de la fachada principal –sillares de arenisca, ventanales abocinados, molduras de orejas, pilastras almohadilladas, columnas toscanas…- pudiera ser ostentación de la riqueza con la se edificó, proveniente de los reinos de Cerdeña, Nápoles y Sicilia. La familia del marqués de San Feliz, actual propietario, lo restauró, lo habita periódicamente y lo mantiene en perfecta conservación, como un palacio-museo privado. No admite visitas.

Hasta la concentración en la plaza cubierta, esta zona fue mercado de fruta y hortalizas, en puestos con toldos blancos venecianos, entre los que se mezclaban otros más humildes de productores locales de alfarería de Faro  y verduras de temporada; una escultura recuerda aquí a las primeras, mientras que las “muyerinas” han vuelto con sus “puestos al aire”, ahora junto a otros de cultivos ecológicos y venta de plantones.

Junto al Palacio del Marques de San Feliz, en la plaza que a las tardes se llena de niños jugando al balón,  está la Biblioteca Pública de Asturias Pérez de Ayala. Desde enfrente de esa esquina parte el Arco de los Zapatos, así llamado porque aquí se vendían las tradicionales madreñas (calzado campesino de madera similar a los zuecos), aún hoy con puesto los jueves por la mañana; ahora a ese espacio le llaman el Bulevard de las Flores, que es lo que se vende en todos sus puestos.

Esta es una buena zona para comprar productos gastronómicos típicos de Asturias con las que, a su vuelta a casa, podrá seguir recordando su viaje a Oviedo.

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Fuente que “cura” la altivez

En la esquina de la plaza de Daoíz y Velarde, al fondo, casi pegada a las cocheras del Palacio, se encuentra bajo ras de suelo y con el acceso cerrado con una verja, una pequeña fuente, que pasa casi inadvertida. Se construyó en 1657. La fuente “cura” la altivez según reflejan los versos de Luis Tapia:

“Caño de tan bajo trazo/
hacía al más alto ser/
doblar el recio espinazo/
al inclinarse a beber./
Y tan humilde ejercicio/
iba quitando, en verdad/
a muchas gentes el vicio/
de su altiva vanidad./
En Oviedo, cuando alguno,/
por su abolengo o su prez/
presumía, inoportuno,/
de mal fundada altivez/
la turba de gente nueva/
decía de tal truhán/
hay que llevalu a que beba/
en el cañu del Fontán.”

Aunque en realidad la fuente, caños tiene dos.

Palacio San Feliz