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En un día ... no conocerá Oviedo pero puede aprovechar para visitar alguno de los monumentos y rincones más característicos y próximos de nuestra ciudad, donde por otra parte, todo, o casi todo, está a mano.

Esta es una ciudad para caminar, con muchas calles del casco viejo y de las zonas comerciales peatonalizadas. Aquí van algunas sugerencias. Olvídese del coche. Le acompañamos al paseo.

Si tiene dudas, pregunte a cualquier ovetense que encuentre, seguro que le atenderá con amabilidad.

Le ofrecemos aquí además algunas “píldoras” de anécdotas, datos singulares e intrahistorias para que según llegue, se sienta ya como un auténtico carbayón.

Mañana: Casco antiguo Mañana: Casco antiguo
Mediodía: Plaza y Mercado Mediodía: Plaza y Mercado
Comer por el Casco viejo Comer por el Casco viejo
Tarde: Al Centro y de tiendas Tarde: Al Centro y de tiendas
Cena: El Bulevar de la sidra Cena: El Bulevar de la sidra
Y de Noche ... Y de Noche ...

 

Oviedeces

Carbayones (árboles, pasteles…vecinos)

Los ovetenses somos “carbayones” un gentilicio no oficial que recuerda, en aumentativo, a un gran roble (“carbayo” en asturiano) que existía en la parte baja del Campo San Francisco. Su tala, en 1879, suscitó un fuerte debate político y ciudadano y se justificó por la apertura de la nueva calle central de la ciudad, hacia la estación del tren, la calle Uría, donde una placa de bronce recuerda ahora el emplazamiento de aquel árbol, un tronco del cual se guarda en una urna en el Ayuntamiento.

Además de los ovetenses, “carbayones” son también los pasteles más típicos de Oviedo: pasta de almendras en cuna de hojaldre bañada con yema y azúcar.