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Cada otoño, entre finales de octubre y mediados de noviembre –aunque también hay prolongaciones temporales- se convocan en Oviedo fiestas del “Amagüestu”, celebraciones en torno a las castañas, de origen celta. La propia palabra “Amagüestu” se traduce del asturiano por “asar castañas” que es lo que se hace en estos festejos al aire libre, muy populares entre los niños. Las castañas se sirven, o venden, en cucuruchos de papel, se acompañan de sidra dulce y el festejo va habitualmente acompañado de música y bailes populares y juegos tradicionales.

La llegada del invierno y el símbolo de las almas

La fiesta del “Amagüestu” celebraba antiguamente la entrada del invierno, que al visitante puede llamarle la atención ya que, en Oviedo, el  otoño suele ser de buen tiempo y con una luz dorada muy especial. La tradición celta acabó, como otras celebraciones, pasando al ámbito religioso católico y se unió a las celebraciones de difuntos de comienzos de noviembre, hasta el punto de que las castañas se repartían a la salida de las iglesias con la tradición de que cada castaña que se comía, se salvaba un alma. La temporada de castañas asadas se alarga luego hasta bien entrado el invierno. En Oviedo hay algunos puestos de venta en la calle y algunos ovetenses  aún practican la costumbre de meter luego algunas calientes en los bolsillos, más por ua c costumbre sentimental que  por ahuyentar el frío.

En plazas y en colegios

El “Amagüestu” se celebra  habitualmente al aire libre, en plazas y calles de la ciudad y también es ya habitual, en los colegios, sobre todo  con los alumnos de menor edad. Desde hace tres décadas, la Sociedad protectora de La Balesquida  ha estado recuperando un “amagüestu” tradicional en el que, ya bien entrado el invierno, hacia diciembre,  reparte castañas y sidra dulce entre sus socios  en un festejo con música y juegos tradicionales en la Plaza de la Catedral o en la vecina Plaza de Porlier Pero también hay asociaciones vecinales que se van sumando a la celebración, en el mismo centro urbano,  como la del “Oviedo redondo” en la plaza Daoíz y Velarde, junto a El Fontán, y en los barrios, como la que se celebra en la Plaza del Conceyín, en La Corredoria, con degustación gratuita. Colegios públicos y privados del municipio también hacen su “amagüestu”  que habitualmente compaginan con actividades educativas en torno a las tradiciones asturianas o a introducciones sobre el campo y la agricultura. También la hostelería se ha ido sumando a la celebración, con jornadas especiales y platos con castaña entre sus ingredientes, sobre todo en postres. En Oviedo, en el “amagüestu” de la calle Gascona, el “Bulevar” de la sidra”, los hosteleros asan hasta una tonelada de castañas que luego venden en cucuruchos que ofrecen acompañados de un vaso de sidra dulce gratis.

Oviedeces
Esta sidra no se escancia

La sidra que acompaña a todas las celebraciones asturianas, también lo hace con el “amagüestu” pero en este caso es una sidra que no se escancia. Se trata de una “sidra dulce” y es el mosto que sale directamente del mallado (triturado) de la manzana tras su recolección en octubre y antes de pasarlo a los toneles para su fermentación. No tiene alcohol y de ahí que sea un consumo indicado igualmente para los niños. Se llama también “sidra del duernu” que es el recipiente de madera donde se recoge el zumo de la manzana cuando su tritura. Sanitariamente conviene que sea consumida muy reciente, y mejor a tan solo a uno o dos días de su producción. Tiene un marcado carácter artesanal.

Castaña

Oviedeces
Valduna: La mejor es vecina

La producción de castañas fue antiguamente abundante en Asturias y el fruto,  componente de la dieta de las clases más populares por su aporte de calorías. Aunque la producción fue decayendo, desde hace años hay una recuperación, apoyada, como en tantos casos en la agricultura de Asturias de las investigaciones del Servicio regional de Desarrollo Agroalimenatrio, el Serida. Aunque hay hasta once variedades de castañas autóctona con protección, las más “famosa” es la Valduna. Esta clase de castaña (gran tamaño, buen sabor y en el exterior, color rojizo y brillo como de barniz) toma su nombre de la parroquia de Valduna,. En el vecino concejo de Las Regueras, donde se celebra uno de los festivales de la castaña que se organizan en Asturias.