Mitos sobre el tabaco
1. El tabaco no es una droga.
Según la OMS, droga es toda sustancia que, introducida en el organismo produce una alteración del natural funcionamiento del sistema nervioso central y es susceptible de crear dependencia, ya sea psicológica, física o ambas. El tabaco cumple con estos requisitos ya que altera el sistema nervioso, crea dependencia y la interrupción de su consumo provoca síndrome de abstinencia.
 
2. Relaja y tranquiliza. Me sirve para afrontar el estrés.
En realidad la nicotina es una sustancia estimulante, no relajante. En el momento la persona que fuma nota alivio, quizás porque reduce la sensación de abstinencia pero, a medio plazo, está aumentando la tensión del organismo.
 
3. Fumar mejora la apariencia.
Los cigarrillos manchan los dientes y los dedos, arrugan la piel, generan mal aliento y deteriora la resistencia física de una persona saludable.
 
4. Aumenta el rendimiento intelectual, ayuda a concentrarse.
Muchas personas asocian el tabaco a trabajar o a estudiar, y esta asociación se convierte en un hábito. Existen métodos saludables y adecuados para concentrarse que utilizan quienes no fuman.
 
5. Fumar es signo de madurez
Habría que preguntarse por el significado del término "madurez" y ver si este incluye en su definición el uso del tabaco. Ser maduro es responsabilizarse del propio cuerpo y de la salud, tomar decisiones independientemente de modas y de riesgos.
 
6. Hay muchas cosas peores que el tabaco.
El tabaco es la primera causa de muerte evitable en los países industrializados. En el mundo mueren más de cinco millones de personas al año por causa del tabaco.
 
7. Una persona que fuma menos de 5 cigarrillos diarios no es fumadora.
Con tan sólo un cigarrillo al día, una persona debe considerarse fumadora, ya que existe una dependencia.
 
8. El tabaco rubio no es tan malo como el negro.
Las dos variedades de tabaco tienen el mismo tipo de componentes nocivos, aunque la distribución de las cantidades varíe.
 
9. Por qué voy a privarme de fumar si la polución ambiental es mucho más contaminante que el humo del cigarrillo.
El tabaco es causante del 30% de todos los cánceres, frente a un escaso 2% producido por la contaminación ambiental.
 
10. Fumo porque quiero, soy libre de hacerlo
La mayor parte de las personas que fuman empezaron a hacerlo en la adolescencia y luego se convirtieron en fumadoras habituales y dependientes. Es por esto que la mayoría de las personas fumadoras lo hacen, porque dependen de la nicotina y no como resultado de una decisión personal. ¿Puede considerarse libre una persona adicta a una sustancia?
 
11. El tabaco de liar es más natural y sano.
El tabaco es un producto tóxico, adictivo y cancerígeno. El tabaco de liar, además de ser igual de dañino que los cigarrillos, conlleva una combustión más imperfecta y en muchas ocasiones se fuma sin filtro, lo que es aún más nocivo. Por esto, la inhalación de sustancias perjudiciales para la salud habitualmente es mayor que en el tabaco ya  manufacturado.