Me estoy planteando dejar de fumar
Más de un millón de jóvenes españoles fuma a diario y está comprobado que es más fácil dejar de fumar en las primeras etapas que cuando ha pasado más tiempo.
 
QUE EXCUSAS ME DOY PARA NO  DEJAR DE FUMAR:
1. No tengo suficiente fuerza de voluntad.
Mucha gente cree que dejar de fumar es un asunto de "fuerza de voluntad". La voluntad, o más bien la motivación es un atributo dinámico y modificable. La clave es que el beneficio sea importante. Dejar de fumar significa plantearse una vida libre de tabaco.
 
2. Los medicamentos no son eficaces.
No es cierto. Existen y están comercializados en forma de parches, de chicles y de comprimidos, y son útiles.
 
3. Sólo quiero reducir a 3 o 4 cigarrillos al día.
Es el mito de las falsas soluciones. Cuando se piensa así, es que la decisión no está todavía madura. Quienes disminuyen el consumo, vuelven en poco tiempo a la misma cantidad previa o incluso más.
 
4. Mejor fumar cigarrillos "Light".
Se lanzaron al mercado para mantener como clientes a personas fumadoras más preocupadas por su salud,  lo que ocurre es que, al pasar a cigarrillos más "suaves", las personas que fuman este tipo de tabaco aumentan el número de cigarrillos diarios para obtener la misma nicotina que antes.
 
5. Dejar de fumar engorda.
Es una verdad a medias, porque también es posible dejar de fumar sin engordar. En los primeros momentos, para calmar la ansiedad se tiende a sustituir los cigarrillos por dulces, galletas, frutos secos y otros alimentos con alto contenido calórico. Por esto, debe reducirse la ingesta de alimentos o aumentar la actividad física si no se desea ganar peso.
 
6. Por uno no pasa nada.
Es el pensamiento que por lo general, precede a las recaídas. Las personas fumadoras tienen mayor probabilidad de dejar el cigarrillo de forma definitiva en un entorno social que desincentive el uso del tabaco.
 
7. Dejar de fumar no me compensa, un esfuerzo demasiado grande y beneficios no inmediatos.
Los beneficios se manifiestan rápidamente, esto ayuda a superar las molestias de los primeros días de abstinencia. No hace falta esperar 5 o 10 años para que disminuya el riesgo de infarto o cáncer de pulmón. La tos, flemas, pitos y fatiga, remiten casi nada más dejarlo. El síndrome de abstinencia dura sólo unas semanas y en la actualidad existen métodos eficaces que facilitan el abandono sin sufrimiento.
 
8. Yo no dependo del tabaco, puedo dejar de fumar cuando quiera.
Esto suele ser una excusa para continuar fumando. Todo persona fumadora depende física y psicológicamente del tabaco aunque fume poco o no sea consciente de ello. ¡Intenta dejar de fumar a ver qué pasa! Cuanto antes abandones el consumo, antes obtendrás los beneficios, que solo se obtienen con 0 cigarrillos.
 
9. Nunca encuentro el momento para dejarlo.
Cada persona debe encontrar su momento oportuno para dejar de fumar ¡busca el tuyo! No es conveniente elegir épocas de estrés, exámenes u otros momentos complicados porque la posibilidad de éxito es menor. Tampoco esperes el momento "ideal", porque puede que no llegue. Si lo tienes decidido elige un día, márcalo en tu calendario y adelante.
 
10. Ya dejé una vez de fumar y recaí, si lo vuelvo a intentar me volverá a pasar lo mismo.
Muchas personas que ya no fuman han necesitado varios intentos para conseguir la abstinencia. Si has dejado de fumar en una ocasión, sabes que eres capaz, recuerda lo que te sirvió. El miedo al fracaso no debe ser un obstáculo, ya que está demostrado que cuantas más veces se intente dejar de fumar más posibilidades hay de conseguirlo.
 
11. Ya es tarde para dejarlo.
Nunca es tarde. Por mucho tiempo que se lleve fumando, siempre se van a experimentar cambios positivos en cuanto a salud, bienestar físico y psíquico, economía y estética.
 
ALGUNOS BENEFICIOS DE DEJAR DE FUMAR
• Mejora el bienestar físico y el rendimiento durante el ejercicio.
• Duermo mejor y me canso menos.
• Se reduce el riesgo de cáncer, problemas de corazón, respiratorios y digestivos.
• Mis pulmones se limpian y respiro mejor.
• Desaparece el mal aliento y mejora el aspecto de mi cara. Mis dedos y dientes dejan de estar amarillentos. Mi ropa y pelo ya no huelen a tabaco.
• Percibo mejor los olores y sabores.
• Puedo regalarme cosas con el dinero que ahorro.
• Mis familiares no se convierten en fumadores pasivos.
• Aumenta la sensación de libertad y la satisfacción personal.