El tabaco
El tabaco es un producto originario de América que se elabora a partir de una planta de la familia de las Solanáceas, la Nicotina Tabacum, siendo la nicotina el principio activo responsable de generar adicción.
 
El humo que procede de la combustión del tabaco, está compuesto por hasta 4.000 sustancias químicas diferentes, muchas de ellas muy tóxicas  como la nicotina, el monóxido de carbono, los alquitranes y gases irritantes.
 
La nicotina es una sustancia muy adictiva que genera rápidamente dependencia.
 
Después de una inhalación la nicotina tarda unos 7 segundos en llegar al cerebro produciendo un efecto placentero y gratificante para la persona fumadora. Este es el mecanismo que desencadena la aparición de la dependencia del tabaco, así cuando se deja de fumar, surge el síndrome de abstinencia.
 
La nicotina estimula el sistema nervioso central, incrementa la frecuencia cardíaca, la presión arterial y el ritmo respiratorio, y disminuye la sensación de hambre.
 
El monóxido de carbono se origina con la combustión del cigarrillo. Esta sustancia hace que  disminuya la capacidad de la sangre para transportar oxígeno a los diferentes tejidos, es decir, que la persona fumadora tenga menos oxígeno.
 
Los alquitranes son una mezcla de sustancias que se producen en el tabaco al arder y se depositan en los pulmones, siendo  los causantes  de que se manche la piel de los dedos y los dientes y uno de los principales responsables de las diferentes formas de cáncer atribuibles al tabaquismo. 
 
Los gases irritantes son los responsables de las toses, faringitis, catarros y bronquitis tan habituales en las personas fumadoras. Actúan alterando los mecanismos defensivos del pulmón y favoreciendo las infecciones.